Cuando me proponen dar un taller de teatro, siempre que puedo digo que sí. Centros sociales, institutos, colegios, asociaciones de mayores, centros de la mujer o clases abiertas al público… ahí me presento con mi pandereta y mi caja de herramientas. Da igual si son jóvenes, mayores, mujeres, hombres, niños, con o sin experiencia previa.
La otra vez, por ejemplo, se trató de dos grupos de estudiantes que estaban cursando la formación básica en Administración: primero y segundo. ¿Administración? Sí, Administración. Muchos pueden pensar: «No hay nada más lejos de la actividad teatral que la Administración». Sin embargo, muchas personas que acuden a mis talleres de teatro no es con el propósito de convertirse en actor o actriz.
Entonces, ¿a qué van los que van a un taller de teatro?




