El aspirante a guionista

En el mundo laboral, lamentablemente, la mayoría no estamos a salvo de la incertidumbre. Y si pertenecemos al sector audiovisual, es una característica que nos afecta por igual a novatos y a profesionales de trayectoria. Pero cada día hay motivos para no desanimarse. Aquí hago breve repaso del panorama actual de la industria del cine y las series en España, y las posibilidades para el guionista que recién comienza.

Perspectiva de crecimiento a nivel nacional e internacional

Cuando uno empieza a introducirse en la escritura de guiones, además de adquirir la formación adecuada, se preocupa porque su historia llegue a la pantalla. La buena noticia es que la industria audiovisual cada vez crece más. Y España es uno de los países en plena ebullición en creación de ficciones.

El sitio AUDIOVISUAL451 dio a conocer hace unos días que Telefónica y Atresmedia buscan crear “una nueva compañía de producción de contenidos”.

Según lo que han publicado, “la nueva empresa producirá y distribuirá series originales y películas para Movistar+ y Atresmedia”. También tienen el objetivo de promover “coproducciones con otras empresas y produciendo para terceros.” La noticia completa se puede leer aquí, donde detallan las producciones españolas ya realizadas y sus casos de éxito.

El guionista de hoy en día goza de cientos de oportunidades como nunca antes visto.
Foto de Ann Kathrin Bopp en Unsplash
Instituciones y organizaciones que acompañan al autor

Además de las grandes productoras y posibles contratos con ellas, un aspecto muy importante en el sector para sentirse respaldado es el de las Asociaciones. España cuenta con varias de ellas y con un ente que las agrupa: FAGA, Foro de Asociaciones de Guionistas Audiovisuales. Es una organización de ámbito estatal formada en 2007. Recomiendo seguir sus cuentas en las redes, es una buena manera de estar al tanto y tomar muchas recomendaciones del lado legal del guion.

Otra institución a tener en cuenta, si es que eres nuevo en esto, es ALMA Sindicato de guionistas. También tendrás toda la información necesaria del marco legal de contratos y otros menesteres. Además te mantienen al tanto de lo que se está cocinando en la industria; el “detrás de bambalinas”.

El más famoso ente regulador de tus derechos como autor es SGAE, pero me di cuenta que muchos no conocen que existe otra opción: DAMA. No solo se ocupa por gestionar y proteger la autoría de las obras, ofrecen también charlas, conferencias, formación y convocatorias para asesorías a cargo de prestigiosos guionistas.

Foto: Krists LuhaersUnsplash
Acercamiento a productores

Llegar a un productor o a una ventana para ser visto, a primeras, parece ser una difícil misión. Pero para esto también hay buenas noticias. FilmarketHub es una plataforma de mercado online de proyectos audiovisuales, en la que puedes cargar tu guión suscribiéndote. Por otro lado, ofrecen servicios de análisis tanto para largometrajes como para series y promocionan encuentros presenciales de mercado.

A lista de eventos presenciales dirigidos a guionistas o festivales y encuentros con convocatorias de guiones en España se suman: Conecta Fiction; Serializados Fest Festival internacional de series de Barcelona; SITGES Festival de cine fantástico de Cataluña; Encuentro de Guionistas; entre otros. Por supuesto, las ofertas aumentan si abrimos el espectro a nivel global. Pero para esto, dedicaré más adelante otra entrada en el blog. Lo que no quiero dejar de recordarte, es que estés atento a “La agenda del guionista” para no perderse ninguna convocatoria, conferencia, festival o concurso. ¡Puedes sincronizarlo con tu Google Calendar!

También recomiendo la suscripción a los sitios especializados en la materia: ABCGuionistas, Creamundi y Bloguionistas. ¡A mí me han sido de gran ayuda! (Aprovecho para agradecerles a sus autores desde este humilde espacio).

Foto: Donald Edgar – Unsplash
Empezar con lo cercano

Por último, pero no menos importante, es tener conciencia que no todo es Hollywood o Netflix. Pensar en producciones más pequeñas y más cercanas, mejor dicho tal vez, es también un buen camino. Muestra de esto es la serie web Malviviendo. Todo empezó con amigos con muchas ganas de hacer algo y hoy en día es una productora con excelentes productos audiovisuales. Tengamos en cuenta que la tecnología y las redes sociales hacen posible una prolija realización y una difusión con muchas posibilidades.

Por lo tanto, no dejes de pensar en los que aman el cine o a las series al igual que tú en la ciudad en la que vives. En Murcia, por ejemplo, los nuevos realizadores locales están empezando a tener notoriedad y ocupar espacios de visibilidad. Las últimas noticias dan cuenta de esto. El cine Rex reabre sus puertas a realizadores murcianos y la filmoteca regional les dedica un ciclo. Acercarse a estudiantes o directores que están empezando sus carreras en la misma localidad o comunicad en la que resides, puede ser el inicio de la gran aventura de llevar tus historias a la pantalla.

Tampoco dejes de ponerte en contacto conmigo por cualquier duda, posible colaboración o formación que te pueda brindar. Aquí estamos todos remando por el mismo motivo: el amor a la ficción.

Foto: Ana Viegas – Unsplash

La intensidad de Martin McDonagh

El dramaturgo angloirlandés fue el primero, desde William Shakespeare, en tener cuatro obras simultáneamente en el escenario profesional de Londres. Además, Martin McDonagh va del teatro al cine sin complejos.

Martin McDonagh
Foto: Francesco Ungaro – freephotos.cc

Sin ninguna formación académica y de muy joven, él tenía algo en claro: escribir. Aunque, luego de una pausa en su carrera como autor teatral, también se dedicó a dirigir cine. Su obra fílmica de mayor reconocimiento mundial es “Tres anuncios en las afueras” en 2017. Se parecía a una de los Coen, pero no. Resulta que tienen un denominador común: su ácido sentido del humor. Además de que la película está protagonizada por Frances McDormand.

Pero antes de que llegue a dedicarse a la pantalla grande, su producción de textos teatrales fue muy fructífera. A los 16 años había dejado los estudios, trabajó de lo que pudo y envió a sus textos a cuanta compañía tenía el contacto. Después de varios rechazos, el Teatro Druida en Galway, Irlanda, se interesó en montar su primera obra: “La Reina de la Belleza de Leenane”, en 1996. El Círculo de la Crítica Teatral británica lo consideró “el dramaturgo más prometedor del año”. De ahí en adelante, siguió sin parar.

Se dice de sus obras: espíritu punk, humor negro, muchas dosis de violencia y notoria influencia de uno de sus autores admirados, Harold Pinter. El director Julio Manrique lleva la puesta en escena, de la primera obra de McDonagh, en el Teatre Kursaal de Manresa (Barcelona) desde el 2019. “Es todo diálogo, todo acción sin reflexión. Presenta a los personajes arrojándolos directamente al ring”, destaca uno de los actores, Enric Auquer. Con Marissa Josa y Enric Auquer, forman el elenco de la obra.

McDonagh es de esos dramaturgos que causa gran respeto al texto por parte del actor. En 2015, cuando en el teatro Royal Court de Londres preparaba el estreno de “Hangmen”, un periodista de The Guardian le preguntó a David Morrisey: ¿Qué tiene la escritura de McDonagh que inspira tanto respeto? El actor respondió: “Su amor por el lenguaje. Estás leyendo el guión con otros actores e inmediatamente hay un ritmo increíble, como si estuvieras golpeando palabras de un lado a otro. Eso es energizante en sí mismo, y luego comienzas a percibir la complejidad del guión, todos los hilos subyacentes que se enhebran a través de la obra de una manera tan sutil y reveladora ”.

Cuando pienso en un “clásico contemporáneo”, pienso en Martin McDonagh.

Mi amigo, el sketch

Con el propósito del estreno de “Dime Cosicas”, el show de sketch cómico en el que tengo el gusto de participar como autor y director, junto a Joaquín García Box, y producción de la compañía teatral “La Mosca”, aprovecho para dedicar unas palabras al género en cuestión.

El sketch no perdona a nadie.
No del todo bien visto

Recuerdo cuando comenté mi primer proyecto de sketches, en Buenos Aires, a una estudiante de actuación de la Universidad Nacional de las Artes, su respuesta fue que “no iba a estar bien visto en el mundillo artístico”.

Es que el sketch, anglicismo para referirnos a piezas cortas cómicas, tanto para teatro como para televisión o Internet, es poco seductor para personas que buscan elevar su espíritu a través de grandes obras dramáticas de la humanidad o novelas de prestigio universal. La palabra best-seller suele surtir el mismo efecto.

Sin embargo, “lo cómico” debe ser uno de los géneros más antiguos de las artes. La parodia, la farsa, la sátira… han nacido al mismo tiempo que la tragedia o la comedia clásica. Solo hay que pensar en rituales festivos, o dionisiacos, de antiguos pueblos; de los días de carnavales o representaciones cómicas al margen del teatro oficial en épocas del Imperio Romano o de la Edad Media. La comicidad siempre estuvo con nosotros.

El destacado humorista español José Mota, en el prólogo del libro “Cómo tener éxito escribiendo sketches”, del guionista Fernando Erre, señala que “cualquiera, desde afuera, diría que es algo sencillo. Muchos entenderán que un sketch no es más que un chiste largo o un cuento corto escenificado. Pero nada más lejos de la realidad. El sketch es estricto, exigente, cruel. El sketch no perdona ni da márgenes“.

Mi amigo Sergio Paladini, cómico y docente de la profesión, siempre me ha señalado que el buen sketch tiene algo de matemático y no debe tener adornos sin propósito alguno; debe ser una flecha directa a la carcajada. Con él monté el ciclo de teatro cómico “Biutiful Pipol” (2016, Buenos Aires). A pesar de lo que había dicho aquella estudiante universitaria, la vez que hicimos un casting, han acudido un centenar de actores y actrices dispuestos a trabajar en sketches y monólogos.

Un formato con muchos padres e hijos

Tengo la particularidad, como tantos otros, de no casarme con un solo género o formato. Si me pidieran que elija uno, no sabría qué hacer. Me entusiasma escribir un cuento, un largometraje, un drama, algo de terror o humor; por nombrar algunos de mis gustos. Y al sketch cómico le tengo mucho cariño, muchísimo.

Antonio Gasalla, Juan Carlos Mesa, Juana Molina, Alfredo Casero, Diego Capusotto, Fabio Alberti… son referentes indiscutibles del género de la década de los 90 en adelante. He reído y crecido con ellos. En el 2001 no había YouTube, sus personajes se viralizaban de todos modos a través del “boca en boca”. “Todo x 2 pesos” se emitía los lunes por la noche y el martes estábamos todos repitiendo los diálogos.

De afuera, nos llegaba cosas actuales y de los ochenta: El show de Benny Hill, Mr Bean, Portlandia y Robot Chicken. Agrego otras de animación: La Pantera Rosa y Loony Toons. ¡También son programas de sketches cómicos! (No confundirse con sitcoms, como podría ser Los Simpson, o series con capítulos más desarrollados como South Park).

Al llegar a España me puse al día con Joaquín Reyes, Ernesto Sevilla, Raúl Cimas, Carlos Areces, Julián López, José Mota, Emilio Aragón, entre otros. Aquí la advertencia es no confundirse con humoristas que se dedican al monólogo estilo norteamericano (Stand up).

Parece mentira, pero lleva trabajo

A diferencia de aquel que hace reír con un micrófono en la mano y un taburete, y que sube a escena con lo que lleva puesto —lo digo sin desmerecimiento alguno—, el sketch requiere: desarrollo de personaje; puesta en escena, aunque sea mínima; vestuario; maquillaje; y trabajar la interpretación desde la voz y la expresión corporal como en cualquier otra obra de teatro o audiovisual.

Una similitud que se puede dar con el stand up es —en representaciones teatrales y no siempre— la ruptura total de la cuarta pared; el público es parte del acto.

A la hora de escribirlo, es una ingeniería de reloj. Un gag mal colocado, un abuso de recursos, un planteamiento poco claro o, lo que es peor, un remate flojo, no hay interpretación que lo salve.

En cuanto al contenido, hay de todo: parodias, imitaciones, pantomimas, surrealismo, grotesco… incluso un sketch puede ser un acto de denuncia. “Para hacer reír, basta con contar la verdad” ha dicho Henri Bergson en su ensayo “La Risa” (1899). Actualmente, el actor Guille Aquino deja en evidencia muchas situaciones decadentes, hasta indignantes y tristes, de la crisis argentina de Macri en clave de humor.

Bueno, basta por ahora. Queda clara mi declaración de amor al sketch cómico y podría seguir varios párrafos más. Pero la parte que más me gusta de esta relación, es la escritura. Y con “Dime Cosicas”, por suerte, tengo mucho trabajo por delante.